Alimenta bien tu corazón





alimenta bien tu corazon Una alimentación adecuada es la manera más eficaz de prevenir las enfermedades cardiacas y vasculares, la primera causa de muerte en el mundo. Dos médicos e investigadores canadienses explican por qué.


Por lejos que nos remontemos en el pasado, el corazón siempre ha sido considerado un órgano único, dotado de propiedades excepcionales que confieren un estatus especial a la existencia humana. Hace más de cuatro mil años, en la India se lo consideraba el gran responsable de los sentimientos. En China y la Antigua Grecia era visto como la sede de la inteligencia. Para los egipcios, representaba la esencia misma de la conciencia humana y, según El Libro Egipcio de los Muertos, era el único órgano que los embalsamadores tenían que dejar en su sitio para garantizar la vida eterna después de la momificación. El corazón, es sin duda, el símbolo por excelencia de la vida, tanto por su función fisiológica capital como por el estrecho vinculo que se le atribuye con el bienestar anímico.

Desde un punto de vista pragmático, la función del corazón es latir a un ritmo regular de forma que la sangre circule por todo el organismo y lleve a las células del oxigeno y los nutrientes esenciales para su buen funcionamiento. Ese prodigio de adaptación y regularidad es capaz de ajustarse a la perfección a las necesidades del organismo. El corazón late un promedio de sesenta veces por minuto, es decir, aproximadamente cien mil latidos impulsan cinco litros de sangre por minuto o siete mi al día.

Los vasos sanguíneos también desempeñan una función crucial en la circulación de la sangre porque forman una red extraordinariamente compleja que permite su distribución por todas las células del cuerpo: si uniésemos todos los vasos sanguíneos de nuestro cuerpo uno detrás de otro, obtendríamos aproximadamente cien mil kilómetros, lo que equivale a dos veces y media la circunferencia de la tierra.



Deja tu comentario
Tu Comentario