Frituras





FriturasEstas botanas que nos ofrecen en reuniones y que los niños y jóvenes suelen comer a toda hora, no son tan inofensivas como parecen.

¿Sabes qué es lo que contienen?
¿Puedes decirnos que forma tiene tu fritura favorita?
¿Es de maíz o de trigo?
¿Por qué te gusta?
¿En qué cantidad y con qué frecuencia comes estas botanas?

En Triangulo, en bolita, torcidos, enrollados, como donas o de cualquier forma estas botanas son tan populares que muchas personas tienen una o varias favoritas y sin embargo, no saben que hay detrás de su sabor.

¿Sabes cuanta grasa tienen?
¿Cuánta sal?
¿Qué conservadores tienen?

Para descubrir qué es lo que tienen estas botanas, el Laboratorio de profeco analizo 30 frituras y botanas procesadas de maíz y/o trigo o mezcladas con soya de diversas marcas. También se incluyeron tres productos de venta a granel únicamente con fines comparativos.

Se verifico que las frituras cumplieran con los requisitos de información en la etiqueta, así como su veracidad. Con un análisis microbiológico se buscaron microorganismos patógenos, te adelantamos que no se encontró ninguno, así que en cuanto a calidad sanitaria, no hay de qué preocuparse.
Los investigadores midieron la cantidad de los siguientes aportes:
Carbohidratos
Proteínas
Grasa
Grasa saturada
Grasa trans
Sodio
Kilocalorías

El sabor característico de las frituras deriva de la combinación de sus ingredientes. Por lo general, se elaboran con cereales, maíz y trigo principalmente, aceites vegetales, algún aderezo y sal.
Por los carbohidratos que aportan las harinas y las grasas que absorben al freírse, el resultado de la mezcla es una botana de alto valor calórico.

Los resultados del estudio de calidad revelan que 100 gramos de algunas de las frituras analizadas aportan entre 430 y 576 kilocalorías, dependiendo de la marca. Si esta cifra no te dice nada, recordemos que de acuerdo con el análisis de pizzas, la rebanada más calórica presento 285 kilocalorías por rebanada. Además un hombre adulto no debe consumir más de 2 mil 500 kilocalorías al día, una mujer no más de 2 mil y un niño de entre 3 y 5 años, no más de 1500 kilocalorías diarias. Si un niño como una bolsa de frituras, que en su mayoría, tienen más de 100 gramo sólo con ella cubriría la tercera parte del aporte que se requiere, y si a ello le sumamos la ingesta de alimentos y bebidas altamente calóricos, desviaría en problemas de peso u obesidad.

Ahora de la composición del aceite que se use en la elaboración de las frituras, dependerá la presencia o no, de grasas saturadas y trans, ambas elevan el colesterol malo y disminuyen el bueno, esto puede generar que se taponeen las arterias y es un riesgo de arterioesclerosis y enfermedades del corazón.

La organización mundial de la Salud y la Organización para la Alimentación y la Agricultura recomiendan que el aporte energético que obtengamos de las grasas, no rebase el 35%. Por citar un ejemplo, una persona cuyas actividades habituales demandan el consumo de dos mil kilocalorías diarias, no debe rebasar la ingesta de 78 gramos de grasa, además, de esos 78 gramos solo 22, pueden ser de grasas saturadas.

Los resultados de estudio de calidad revelan que hay productos que contienen en 100 gramos, casi 50% de la recomendación del aporte calórico proveniente de las grasas.

Además de las grasas, las frituras son ricas en solio; este mineral cumple dos funciones: le da sabor al producto y lo conserva.

Si la sal se consume en exceso, el organismo retiene líquidos y esto obliga al corazón, al hígado y a los riñones a trabajar por encima de sus capacidades, situación que tiende a dañarlos. Al respecto, la OMS recomienda que los adultos no consuman más de 6 gramos de sal algún día, mientras que el limite para los niños de 7-10 años es de 4 gramos.

De apoco, se hace mucho. Sin consumes frituras sin considerar sus características y además, no tienes cuidado con el uso de la sal, te puede estar pasando lo que ha muchas personas que sin darse cuenta, consumen 12 gramos de sal cada día, el doble de lo que recomienda la OMS y es muy fácil rebasar esta cantidad pues 6 gramos sal contiene 2400 miligramos de sodio.
Y este mineral se encuentra en una infinidad de productos preenvasados. Si lees las etiquetas, descubrirás que hasta los alimentos o bebidas de sabor dulce incluyen sodio, esto se debe a que funciona como conservador y potencializador de sabor.
De hecho, el sodio está presente de forma natural en todos los alimentos, y en mayor cantidad en los de origen animal; es por eso, que sin pensarlo y aun sin agregar sal a lo que comemos, obtenemos, aproximadamente el 10% del sodio que requiere nuestro organismo. El estudio reveló que 100 gramos de las frituras analizadas aportan entre 426 y más de 2,673 miligramos de sodio. Esto significa por ejemplo, que si te comes menos de la cuarta parte de una bolsa de chicharrones de harina de trigo de la marca Matracas, porque la bolsa completa contiene 450 gramos de producto, ¡Ya rebasaste la ingesta diaria recomendada!

¿Estarías dispuesto a comer tu sopa o tu guisado o cualquier otro alimento sin sal?
Bueno pues es lo que tendrías que hacer para no abusar más de tu organismo.
Al inicio te informamos que los especialistas del laboratorio analizaron frituras que se venden a granel, sus resultaos son muy similares a los productos envasados. La única diferencia significativa es el precio de uno de ellos. Mientras que 100 gramos de las frituras de marca tienen un costo entre 4 y 15 pesos, los 100 gramos de chicharrones del comercio informal cuestan casi 32 pesos.
Los resultados de las pruebas revelaron otro detalle interesante. Algunos productos no cumplen con el contenido neto, otros no tienen la información completa y algunos como Quesabritas sabritas se atribuyen las características que en realidad no tienen, por templo, que son horneadas o que tiene menos grasas saturadas, cuando en realidad contienen grasa y el contenido de grasas saturadas es similar a las demás.
Por todo lo anterior que hemos aprendido, es necesario reiterar que antes de hincarle el diente a otra fritura, recuerdes: las sobredosis de sal ocasionan y agravan problemas del corazón, enfermedades hepáticas y renales.
También por la sal, las personas con hipertensión deben evitarlas al máximo, al igual que quienes padecen diabetes, ya que el alto valor calórico de estos productos les perjudica. Debes de saber, además, que el glutamato monosódico, presente en muchas frituras, es un conquistador de paladares, pues potencia el sabor y nos seduce, es por ello que nos cuesta trabajo dejar de comerlas cuando las tenemos a la mano. Un tip para que esto no te suceda, es tomar un poco de ellas y guardar el resto para otra ocasión (procurando que se muy lejana), y si estás en una reunión ¡aléjate del plato de tentaciones!. A los niños hay que limitarles el consumo de estas botanas de ninguna manera son una buena opción en su lonche diario y nunca deberían de sustituir una comida.



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