hipertensión arterial y el consumo de sal





Modera tu consumo de salNo poder comer en casa. Tener que elegir lo más rápido, lo primero a la vista para ahuyentar el hambre. Alrededor y en cada esquina, bombas de sal.

¿Cuál comer el día de hoy? Se pregunta Mario, camino al trabajo. A pesar de haber cenado una sopa instantánea de camarón con limón y salsa de soya. Mario despierta con hambre. Es tarde y tiene que salir sin desayunar. Para ganar tiempo Mario toma un taxi al metro, auque esta a solo siete cuadras.
Afuera de la estación su vista se topa con u puesto donde un puño de sal cae sobre un taco, Mario traga saliva, pero no se puede detener, ni siquiera ante el vendedor ambulante que ofrece habas tostadas por 5 pesos.

Dentro del vagón del metro, un niño come gustoso sus papas bañadas en salsa botanera. Al salir del metro, entre todos los olores de comida, el que más seduce a Mario es el de los tamales (sodio promedio 350 mg.). Mario llega con retraso de 10 minutos al trabajo. 5 horas después, los tamales ya fueron digeridos. Es momento de ir al mercado por unos mariscos inundados de salsa de tomate, salsa inglesa y salsa picante acompañados con galletitas saladas (sodio promedio: 1,272 mg) y de tomar ¿por qué no? Una michelada ¡bien fría! (sodio promedio 2,000mg).

Es la hora en que Mario se acuerda que no ha tomado ni una sola gota de agua en el día. De camino al metro, se topa un puesto de jícamas con chamoy que no puede resistir, ¡nada mejor para quitarse la sed! (sodio promedio: 360 mg).
Para Mario ir a ver una película y no comer palomitas es como no ir al cine (sodio promedio 1,000 mg) Y para la sed que provoca la sal de las palomitas… (refresco sodio promedio 180 mg) Terminada la función es hora de cenar, mientras su novia se come un Hod dog, Mario pide un consomé de pollo, que aunque sea de cubitos, lo siente ligero (sodio promedio: 500mg) Ya en casa, Mario está rendido por el cansancio. Se acuesta y verifica que el despertador sonará a tiempo al día siguiente. Como otros días tiene dolor de cabeza pero logra conciliar el sueño, aunque 10 minutos más tarde despierta por un zumbido en el oído. Piensa que es un mosco, pero no hay nada. Desde hoy no volverá a dormir igual. Ya tiene los síntomas de la hipertensión arterial. En 24 horas, Mario consumió 6,862 mg de sodio. La organización mundial de la Salud recomienda para los adultos consumir 1,600 mg de sodio al día. Esto significa que Mario sobrepaso el consumo de sal, en un 428%. Un día en la vida de Mario puede ser la misma de muchos más. Los hábitos de consumo se adquieren así, sin darnos cuenta y sus efectos, por lo general, también pasan desapercibidos, tú ¿Si eres consciente de lo que comes?.

Fuente: Revista del consumidor



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